REZAGADOS por los grupos en sus partidos, olvidados por su militancia, lejos de los cargos y de la nómina, obsesionados con el poder y el dinero, frustrados por no estar vigentes y sin el foco que ofrece la grilla, de un salto trepan a otro barco, cambian de camiseta, de trusa y de calzones para presentarse como una especie de nueva mascota política, desparasitada de todas las acusaciones de corrupción en su contra, sin rabia y sin garrapatas, listos para ser vendidos como la nueva ESPERANZA DE MÉXICO.

Morena quiere la gubernatura de Campeche y para ello echa mano de lo que esté a su alcance, suman las voluntades de hombres y mujeres que creen en el proyecto de Layda Sansores, pero también le abren la puertas a figuras como Raúl Pozos Lanz y Pablo Gutiérrez Lazarus, quienes se encontraban en el ostracismo político en sus partidos y buscaron cobijo en la nueva izquierda mexicana, esa que hoy recoge todo lo que se encuentre a su paso, sin importar ideologías, pues lo que está en juego no es cualquier cosa, es el poder.

Cuanta razón tuvo Yeidckol Polevnsky, quien en su momento alertó contra “sabandijas” y “chapulines” que se estaban infiltrado en su partido “de manera mezquina y perversa” para apoderarse de él en épocas electorales. No lo digo yo, lo dice la gente y sus militantes, Layda podrá tomarse la foto y echarse los champurrados y tlacoyos que quiera con Raúl, Pashita, Renato y ahora Pablito, pero el pueblo, ese al que tanto dicen representar, tienen otros datos, rechazan que en la búsqueda del poder, vayan de la mano con hombres y mujeres que en el pasado representaron todo lo opuesto de lo que hoy dicen ser.

Todos caben en Morena, pero el problema no será recibirlos, sino acomodarlos. Algunos de estos “políticos de importación” demandan espacios y posiciones, su adhesión no es gratis, el poder es cabrón, pero su capacidad de genuflexión es aún más sorprendente. Hay que decirlo, Layda tiene razón cuando asegura que el triunfo que viene no lo determinarán las alianzas, sino la suma de todos los ciudadanos que se definan por un proyecto, solo que pasa por alto un asunto, entre esas que la apoyan y que son muchas, hay otras más que ven con desagrado que esos chapulines de la política, prófugos de sus partidos, se integren a Morena y lo que es peor, reemplacen a aquellos que se la han rifado por años en el movimiento. Pobres morenistas de a pie, como dicen en mi pueblo, se la quieren meter con todo y trusa.

Yeidckol no se equivocó “los demonios andan sueltos, todo mundo quiere meter mano, todo mundo quiere decidir aunque no le toque”…

DESPIDOS. Que el nuevo dirigente de Morena, ese que pregonaba unidad y trabajo en equipo, ya metió en el sabucán de los despedidos a más de 10 empleados del partido. El carmelita no lleva ni tres meses en el cargo y ya comenzó con los desencuentros. “Un desmadre el que se avecina”, dijo un contacto.

ALIANZA. Háganse un favor esos que promueven la alianza entre el PRI, PAN y PRD, eviten llevar niñeras y esa fauna que los rodea. En poco les ayudan, mientras que por un lado los dirigentes hablan de construir una agenda común por Campeche, por otro lado esa banda se relame los bigotes por meterle diente al pastel. Son una mala imagen.

AMIGO. Con profunda tristeza nos enteramos del fallecimiento de José Dolores, Chepe. Hombre del micrófono y del protocolo. Cuate, gente derecha y muy trabajador. A su familia la acompañamos en su irreparable perdida y la abrazamos en estos momentos difíciles. Chepe, nos vemos más adelante, en otro evento y con esa misma sonrisa y trato amable que te caracterizó.

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