La Columnilla

Luis Calderón Ferreiro

Es de reconocer el esfuerzo que cada uno hemos hecho para mantenernos a flote económica y emocionalmente en estos últimos cinco meses. Pero no somos todos, hay covidiotas que hacen ver que el único estado del país en semáforo amarillo nos revele la cruda realidad que en vez de alentarnos, nos asuste y nos disguste. Pero sería igual de irresponsable pensar que transitamos a esta fase por que los campechanos somos disciplinados con las indicaciones sanitarias.

Cuando me entero de esta decisión no lo creí. El virus está en la familia, en vecinos y amigos, inclusive, quien escribe levantó el aislamiento luego de ser sospechoso de esta enfermedad. Fueron necesarias dos tomografías una en medicina particular con un costo cerca de los cinco mil pesos y la otra ya fue en el IMSS. Ante esto me fui a las referencias que dieron pauta para esta decisión. De acuerdo con las palabras de Lopéz-Gatell Campeche fue uno de los estados que tuvieron una reconversión hospitalaria temprana, cierto, aunado a un seguimiento clínico que le dieron a los pacientes a domicilio, aqui entró la duda y ante la duda hay que profundizar, pues es publico la desconfianza social sobre el manejo de las cifras que el gobierno federal reporta con la que realmente hay en cada entidad, al grado de no saber con cuántos ventiladores se contaban, también es cierto que gobernadores han tenido diferencias con la estrategia de salud pública que realiza el gobierno de la cuatrote, sus números no cuadran, sus dichos se contraponen, la ridiculez de López-Gatell al decir que el Presidente tiene inmunidad moral.

Es importante notar que la disminución de nuevos casos confirmados en Campeche va de la mano con la disminución de pruebas. Es decir, las pruebas solo se aplican a quienes presentan síntomas, si hay menos personas con síntomas por ende se tendrá que hacer menos pruebas, al tener menos pruebas pues menos nuevos casos. Pruebas en hospitales públicos, en privados tiene un valor de cuatro mil pesos. Y yo pregunto ¿Y los asintomaticos? Coincido, la estrategia de contención funcionó para no saturar los hospitales, pero el virus sigue en la calle contagiando y matando gente. Para los disgustados de esta decisión y que solo escupen al gobierno estatal, deben saber que la metodología para el cambio de color en el semáforo es del gobierno federal, a petición de la secretaria de salud y Conacyt, los primeros en lavarse las manos, el principal criterio es el porcentaje de camas ocupadas en terapia intensiva por encima de los contagios y aprobada por los gobiernos estatales ¿Notan la diferencia en los criterios? Es decir, la capacidad hospitalaria esta determinada por la capacidad de respuesta de cada gobierno. En Campeche funcionó la estrategia de contención para hospitales pero pienso que no para evitar siga el contagio.

Pero por supuesto que existe la presión no solo de salud sino la otra pandemia, la económica para que se vayan abriendo las actividades laborales, y no es privativo de Campeche, es de todo el mundo, todo se detuvo menos las deudas, los préstamos, el ingreso a casa, ahora no solo hay que obtener dinero para comer sino para comprar cubrebocas y gel. No hay gobierno que no colapse y cada estado hace lo que puede, el gobierno campechano lanzó programas importantes para mitigar la endeble economía, retrasó pagos de impuestos, abrió convocatorias de crédito para pymes, campo, mujeres, desempleo. La metodología ha ido cambiado a exigencia de los gobernadores, y tienen razón, el gobierno federal y su austeridad los dejó solos en esta crisis. En otros países la estrategia para la reactivación económica es el numero de contagios. Pero en mi México nos dijeron que ya esta domada la pandemia o que compremos escapularios, quien no lo quiera ver la estrategia nacional paso del fracaso al fiasco.

Replico el texto de la socióloga Aurora Loyo “¿Qué es lo que le podemos exigir de las autoridades? ¿Qué podemos exigirles a nuestros conciudadanos? ¿Qué podemos exigirnos a nosotros mismos? Esto no se puede comenzar a responder si evitamos mirar de frente lo que es esta pandemia.

El primero día en amarillo mis vecinos hicieron una reunión familiar, la calle se llenó de sus vehículos, jugaron lotería, risas y risas por horas. Para algunos covidiotas lo más fácil es huir, culpar y odiar. Y lo más difícil cuidarse ellos mismos. Así ni teniendo camas para todos. Luego me pregunté, si bajará a verde ¿Llevaría a mi hijo a la escuela? La respuesta usted también la sabe.

El coletazo. La pandemia cambió la forma de hacer política, hoy todo es con las habilidades de las redes sociales, hacer ruido. Si no hay mucho ruido se pierde el interés por cualquier cosa. Menos interés es menos relevancia y atención, así que se pierde todo. La renuncia pasó en silencio.

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