Un carrusel de acusaciones ha dominado el ambiente electoral de Campeche previo a la elección del 6 de junio. El ex Comisionado Nacional de Seguridad de Peña Nieto, Renato Sales abrió la ronda. El exfuncionario de gobiernos del PRD y el PRI, se registro como precandidato del PT a la gubernatura. En poco tiempo el proyecto “Renacer” encontró seguidores, no muchos, pero sí hubo pronunciamientos públicos de que Renato sería una opción ideal para la gubernatura.

Algunos de ellos se enteraron por redes sociales que Sales había declinado a favor de Morena. No todos lo aplaudieron. La probada capacidad intelectual de Renato se vio bastante cuestionada cuando publicó un par de videos mal estructurados, mal argumentados y con una nula capacidad de improvisación. Renato se desdibujó y terminó siendo arrastrado a un terreno que desconoce, que está lejos de su perfil, y en el que se le percibió bastante incómodo.

Tampoco le quedaba de otra, fue condición de Morena para recibirlo después que el presidente López Obrador había hecho una cascada de declaraciones desde las conferencias de prensa para señalar los expedientes abiertos que hay por la corrupción que imperó en las altas jerarquías del sistema de seguridad pública del país.

En respuesta Sales acusó al gobierno federal de atropellar a la Policía Federal y advirtió que las propuestas en materia de seguridad eran anticonstitucionales. Lo dijo en el seminario “El Sistema de Justicia Penal en México”, en agosto del 2019. El tono se fue moderando de ambas partes y dieron borrón y cuenta nueva.

La alcaldesa con licencia, Layda Sansores reapareció en Campeche a finales de diciembre con el ánimo de construir por cuarta vez su intención de ser gobernadora. La mayoría de simpatizantes de Morena no tenía dudas de que Layda tenía el derecho de volver a competir. Su estrategia inicial era no distraerse, concentrarse en transformar lo que según ella se debía y cicatrizar al interior del partido.

La mitad de los funcionarios de las delegaciones federales, bajo el mando de la delegada Katia Meave no apoyan a Layda y están haciendo más grande el boquete.

Layda no está al tanto de lo que está sucediendo al interior de su campaña. No es de mala fe, algunos de sus colaboradores creen que es mejor no contaminarla con temas que se pueden resolver a otros niveles. Pero no siempre han tenido éxito.

Layda fue la primera sorprendida con la manifestación de simpatizantes de Morena frente a su casa, por la imposición de candidatos ajenos al proyecto. La candidata perdió el control, el control y la paciencia y decidió arremeter no contra quién se la hizo, pero sí contra quien se la pague.

Usando como pretexto la denuncia contra el ex alcalde Pablo Gutiérrez para acusar al presidente del PRI Alejandro Moreno. En una visita de Sansores a Carmen despotricó contra el propio Pablo acusándolo de incapaz y de no pocas irregularidades. Pero ya se le olvidó y ahora sale en su defensa.

A Moreno Cárdenas lo calificó de perverso; descarado; tirano; desesperado; vengativo; y le pidió que revisara el cochinero de su gobierno. Ni un documento, ni una prueba, ni un ejemplo de desvío. Solo un video acalorado de 68 segundos.

Layda lo grabó feliz, después de varias semanas volvió a desahogarse. A ella la alimenta la guerra, la descalificación, el insulto y los adjetivos altisonantes.

El hoy candidato de MC, Eliseo Fernández, atento, no dejó ir la oportunidad. Hizo una pausa a su gira por comunidades de Escárcega y grabó un video arremetiendo contra la ex Secretaria de Finanzas de Moreno Cárdenas, América Azar, sobrina política de Layda, a quién Eliseo usa para argumentar que sí hubo cochinero es su responsabilidad. Tampoco sin demostrar, sin documentos y sin ejemplos.

Hizo bien Gerardo Sánchez, salir en defensa de su esposa, y la madre de sus hijos. De hecho, estuvo distanciado de su tía Layda Sansores por la misma razón. En diciembre de 2017, Morena dijo que había mal manejo en las cuentas estatales, mientras su esposa despachaba en la oficina de la Secretaría de Finanzas de Campeche. La reacción de Gerardo no la hizo pública, pero al interior de su núcleo familiar fue similar. Es un buen hijo, un buen padre y un buen esposo, en eso puede dar lecciones a Eliseo.

Alejandro guardó silencio, el lunes antes de viajar a la Ciudad de México atendió a los medios en el aeropuerto de la ciudad y respaldó la labor y gestión de América Azar.

En el equipo de Christian Castro la indicación del candidato a sus colaboradores fue clara: “No es nuestro tema, no es nuestra guerra, ni es nuestra estrategia. No vamos a desconcentrarnos de nuestra agenda.” Castro Bello salió intacto, él elegirá sus batallas.

Eliseo también ganó porque volvió a atraer la atención que ya no tenía.


Por: Vladimir de la Torre Morín / Fuente: Expreso Campeche

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